¿Cómo hablar a los niños de un fallecimiento?

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Retoma el contacto natural con el fin de la vida y habla de ella con los niños

 

Para muchas personas, hablar del fallecimiento de nuestros seres queridos es un tema complicado, especialmente cuando se trata de explicar este tema a los niños. Por miedo a su sufrimiento y tratando de protegerlos, es un tema que evitamos hablar con los más pequeños, pero a pesar de su corta edad, los niños también necesitan entenderlo como una parte natural de la vida que en algún momento deberán enfrentar.

Como primer paso, lo más útil es utilizar el fallecimiento de un animal doméstico o conocido lejano: es más sencillo para el niño, pero también para el adulto ya que se encuentra más sereno y en pleno control de sus facultades para poder abordar este tema delicado. Es importante entablar un ambiente comunicativo cercano que invite a hablar de los pensamientos, sentimientos y emociones percibidos en ese instante y referentes a ese acontecimiento. Se debe incitar al niño a preguntar, a cuestionarse y sincerarse.

Seguidamente enunciamos algunas pautas a seguir para hablar correcta y adecuadamente de con los niños.

  • La conversación debe emprenderse por los padres, y en ausencia de los progenitores, por el adulto con mayor vinculación afectiva con el pequeño.
  • Está debe desarrollarse en un lugar tranquilo, familiar y acogedor para el niño: una buena opción siempre es su habitación, territorio conocido en el que se siente más cómodo. El adulto debe situarse a su misma altura para normalizar el diálogo e incluso mostrar afecto con un abrazo o con sutiles caricias.
  • El lenguaje utilizado debe adaptarse a la edad del niño, utilizando palabras sencillas y entendibles. El tono debe ser dulce, suave, tranquilo y cariñoso, y la actitud cercana y respetuosa.
  • Los adultos deben otorgar el tiempo y espacio necesarios para que el pequeño asimile lo relatado y pueda preguntar todo lo que desee: las respuestas deben ser sinceras, honestas, y aportar las aclaraciones necesarias, sin excederse en información inútil.

Es importante que durante todo este proceso el niño se sienta acompañado y apoyado por los padres, o el adulto que esté a su cargo. Que no se sienta juzgado u oprimido a la hora de expresar sus emociones y reaccionar ante el hecho. Debe entender que el óbito forma parte de la vida de todo ser humano, y que ésta no tiene por qué ser siempre sinónimo de tristeza. Este contacto directo con el deceso le ayudará a valorar y celebrar la vida que tiene la suerte de estar viviendo.

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