¿Sabes cómo tratar tus alimentos para mantenerlos en buen estado y evitar intoxicaciones?

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¿Qué puedes hacer para mantener la comida en buen estado?

Hoy en día, inmersos en las actividades que forman nuestro día a día, muchos nos olvidamos de pensar en los requisitos y procesos necesarios que necesita un alimento para consumirse de forma conveniente y sana. A veces olvidamos o no somos conscientes de que las bacterias también atacan a los alimentos y que se desarrollan rápidamente si las condiciones ambientales son además óptimas. Es cierto que no somos capaces de evitar todos los factores externos que empeoran el buen estado de un alimento, pero sí que podemos controlar algunos de forma sencilla, como la temperatura o la higiene.

Te damos algunos consejos y sugerimos recomendaciones que te ayudarán a controlar el estado de los alimentos.

– Lávate las manos antes de cocinar: esta frase, muy escuchada, debe incorporarse como un gesto habitual en el día a día. Sobre todo si se alternan alimentos crudos con alimentos cocinados.

– Evita la temperatura ambiente al descongelar un producto: lo mejor es dejar que se descongele en la nevera, en el microondas o que se cocine directamente.

– Utiliza unos utensilios impolutos: es importante limpiar de forma escrupulosa cada herramienta de cocina que se utilice a la hora de preparar cualquier plato.

– Evita alargar el tiempo de consumo de un alimento cocinado: guardar un producto cocinado a lo largo de los días es sinónimo de deterioro. Su esterilidad puede verse afectada por una superficie sucia, unos cubiertos usados o un frigorífico antiguo, que no ofrezca las mismas garantías de calidad que se exigen hoy en día. (En otro artículo del blog también te contamos como el orden de tus alimentos influye en el consumo energético).

Por eso, es conveniente que tengas en cuenta las siguientes indicaciones:

– Evita que los alimentos crudos entre en contacto con los cocinados antes de servirlos.

– Si recalientas un plato, hazlo bien (a una temperatura mínima de 70ºC).

– Pon las sobras en otro plato limpio.

– No dejes los platos cocinados a temperatura ambiente, ponlos directamente en la nevera, cubiertos con un papel de aluminio.

– Si tardas más de dos días en comer un plato cocinado, guárdalo en el congelador.

Tanto la comida preparada como la descongelada son igual de sensibles a los riesgos microbiológicos que la recién hecha, por lo que debes tomar las mismas precauciones.

Llevar a cabo estas recomendaciones nos asegura evitar intoxicaciones alimentarias por el mal estado que han adquirido los alimentos  una vez que pasan a ser responsabilidad nuestra. Recuerda que aunque nuestra cocina sea el último punto de la cadena de distribución de un alimento, no por ello es menos importante.

 

 

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