El Día de Todos los Santos: orígenes y tradiciones

Día de los Santos Difuntos

El Día de Todos los Santos es conocido en nuestro país como una fecha en que nos reunimos con los nuestros para llevar flores a las lápidas de familiares y amigos que ya no están con nosotros. Pero ¿cuáles son los orígenes de esta tradición?

Nos remontarnos al año 284 d.C. cuando el emperador Diocleciano toma el poder y comienza una prolongada persecución contra los cristianos. Esta persiste durante años, y el número de mártires fallecidos aumenta diariamente. Llega hasta tal punto que la Iglesia primitiva, acostumbrada a celebrar la muerte de cada mártir de forma individual, no puede destinar un día a la muerte de cada uno y decide señalar un día común para todos.

La primera conmemoración para todos los mártires proviene de la Iglesia Ortodoxa, que empieza a dedicarles el primer domingo de Pentecostés, una festividad que pone fin al tiempo litúrgico -periodo cíclico anual durante el cual se celebra la historia de la Salvación hecha por Cristo- y que señala el comienzo de la celebración de la venida del Espíritu Santo.

Sin embargo, la tradición del Día de Todos los Santos en España se corresponde con la Iglesia Católica de rito latino. Recordamos ese día dedicado a los mártires porque Gregorio III (731-741) consagra una capilla en la Basílica de San Pedro a todos los santos y fija su aniversario en el día 1 de noviembre. Más tarde, Gregorio IV extiende la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia, a mediados del siglo IX.

¿Qué se celebra el Día de los Santos Difuntos?

Seguro que alguna vez te habías planteado si hay alguna diferencia entre el Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos. De hecho, muchas personas mezclan ambas celebraciones y llaman indistintamente a uno u otro Día de los Santos Difuntos. Lo cierto es que conmemoran cosas distintas, el último se celebra el 2 de noviembre y viene a completar el primero.

La diferencia está en que tradicionalmente la Iglesia celebra una fiesta solemne el Día de Todos los Santos por aquellos difuntos que han superado el purgatorio y están totalmente santificados. No se festeja solo en honor a los beatos o santos que están en la lista de los canonizados, sino también en honor a todos los que, a pesar de no estar canonizados, viven en la presencia de Dios.

El Día de los Fieles Difuntos, en cambio, tiene como finalidad rezar por aquellas almas que han terminado la vida terrenal y, especialmente por aquellos que se encuentran aún en estado de purificación en el purgatorio, pero llamados a la santidad. De ahí que también se conozca a esta conmemoración como Día de los Muertos o Día de los Difuntos. En otras culturas, una fiesta dedicada a los difuntos persigue apaciguar a los muertos más recientes que vagan aún por la tierra sin encontrar su reposo y, para la Iglesia Católica, ese lugar por donde vagan errantes se llama purgatorio.

El día 1 de noviembre, entre aroma de flores y sabor a golosinas

Hablar del día 1 de noviembre es hablar de reencuentros, de visitas al cementerio que quizás solo se hacen una vez al año, es hablar de oraciones, de misas y de alguna lágrima. Y, sobre todo, hablar del Día de Todos los Santos en España, es hablar de flores, ya que la tradición más arraigada de este día es, sin duda, llevar flores al lugar donde dimos el último adiós a nuestros seres queridos.

Sin embargo, hemos incorporado nuevas costumbres que ya forman parte de las tradiciones que envuelven este día. La fiesta anglosajona de Halloween se ha convertido ya parte del conglomerado de rituales en torno a los difuntos, ya sean santos o no. La noche previa al día 1 de noviembre vestimos a nuestros hijos de monstruos, brujas, demonios, fantasmas y gatos negros, en busca de recoger golosinas.

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