El papel de los libros de difuntos en la genealogía

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¿Qué datos pueden aportarnos los libros de difuntos?

 

Si te has planteado hacer el árbol genealógico de tu familia, seguro que te has dado cuenta de que bucear en las raíces de una familia requiere de una completa investigación. Consultar documentos en los que se reflejan la existencia de generaciones antiguas es fundamental. Unos de los más desconocidos, pero muy interesantes en su contenido, son los libros de difuntos.

La verdad es que los investigadores genealógicos suelen recurrir  a los libros de matrimonios y bautizos que se encuentran en los archivos de las parroquias sacramentales, porque sus datos resultan más accesibles; pero no por ello debemos olvidarnos de los libros de difuntos, que aportan informaciones muy interesantes.

¿Qué nos dicen los libros de muertos?

Estos libros antiguos recogen las actas de defunción o enterramiento, organizadas en épocas según las necesidades de cada población. Obviamente, nos proporcionan datos sobre cada fallecido, pero también nos permiten conocer muchas informaciones adicionales acerca de la época de su muerte y de su propia vida.

Para empezar, reflejan a los herederos de los fallecidos, lo que nos ayuda a conocer a sus descendientes. De esta manera, podemos ampliar el árbol genealógico, o también confirmar datos que ya poseemos de fuentes indirectas que pueden parecernos poco fiables.

Los libros de difuntos también reflejan algunas costumbres de la época, como dejar encargadas misas por familiares o expresar el deseo de ser enterrados con ellos. De esta manera indirecta podemos establecer más conexiones familiares y obtener una valiosa información del contexto histórico.

Hay que tener en cuenta que, en épocas en que los escribanos no se podían encontrar fácilmente en muchas localidades, la persona de confianza designada por cada comunidad para escribir los libros de difuntos cumplía varias funciones a la vez: daba fe de una muerte, escribía un testamento y reflejaba las tradiciones de una localidad a través de tomar nota de los deseos del difunto.

Finalmente, los libros de muertos se usaban para reflejar los cobros de la parroquia por los ritos cumplidos con cada fallecido. Esto también nos ofrece información complementaria sobre el estado económico del antepasado que investigamos, ya que es frecuente que al lado de la anotación sobre su fallecimiento aparezcan comentarios sobre si dejó pagado su funeral o,  incluso, si era pobre de solemnidad.

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