Los funerales chinos y los ataúdes colgantes

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Los funerales chinos y ataúdes colgantes

La muerte representa para la mayoría de las culturas dolor, sin embargo, para algunas sociedades es considerada como un paso hacia otra vida, como es el caso de los Vikingos. En ese sentido los actos fúnebres también tienen diferencias, especialmente cuando comparamos rituales entre países e, incluso, en un mismo territorio.

El caso del funeral chino se parece poco a los rituales occidentales debido a la cantidad de simbolismos que se manejan en ellos, a las prácticas propiamente realizadas en función de las creencias y más específicamente de las supersticiones que se tienen en la cultura china, una de ellas la de los ataúdes colgantes.

Restos en la altura ¿Bendición o protección?

Durante la época de la Dinastía Tang se practicó un tipo de entierro que consistía en colgar los ataúdes, que normalmente eran tallados de un tronco entero de árbol, en barrancos, colinas altas o rocas verticales; incluso se llegaron a colocar también en hendiduras de cuevas o en salientes naturales de acantilados. Lo que resalta de este antiguo ritual era precisamente el hecho de que el ataúd estuviese suspendido desde las alturas.

Algunas de las hipótesis que manejan los arqueólogos sobre esta peculiar costumbre es que esos grupos étnicos creían que mientras más alto estuviese el cuerpo del fallecido, más cerca del paraíso podría estar y le iría mejor en la siguiente vida. Esto también estaba vinculado a la idea de recibir la bendición eterna del alma.

Otras conjeturas indican que el féretro era colgado para protegerlo de animales depredadores y carroñeros. Por otra parte, los investigadores resaltan que los deslizamientos de tierras e inundaciones podrían ser las posibles causas de este tipo de cementerio.

De tradición a atracción

Lo cierto es que aún a día de hoy, a pesar de que esta práctica ya no se realiza -al menos no en las zonas urbanas-, continúa estando presente la pregunta de cómo en aquellos tiempos pudieron colgar a esas alturas los féretros. Esta es la razón por la cual los cementerios colgantes en China son hoy un atractivo turístico.

En la montaña Wuyi están los ataúdes más antiguos, con al menos 3.000 años. También se han encontrado estos féretros colgantes en la montaña Longhu “Dragón Tigre” y en la sima de Guizhou donde hay más de mil ataúdes dispuestos en orden genealógico.

Las supersticiones no han muerto

Debido a la sobrepoblación que padece China actualmente se han impulsado prácticas como la cremación, especialmente en las grandes ciudades. Sin embargo, esto no ha significado el fin de los rituales llenos de supersticiones en el funeral chino.

Y es que las tradiciones fúnebres orientales son tan diferentes a los sepelios occidentales que podemos encontrar algunas costumbres que llaman bastante la atención. Por ejemplo, un funeral chino no es igual para todas las personas; va a variar según la edad, la causa de muerte, la posición social y el estatus marital. Igualmente pasa en un funeral Vikingo, varía el tipo según el estatus social y la zona geográfica.

Entre las supersticiones más llamativas encontramos que durante el funeral chino todos los espejos deben ser cubiertos o retirados, ya que se cree que si alguien ve el reflejo del ataúd, un miembro de la familia morirá pronto. También se acostumbra a quemar dinero pues se cree que ayudará al difunto en su otra vida.

Otras de las supersticiones más peculiares es la de no vestir de color rojo al difunto porque, según las creencias, podría transformarse en un fantasma. O la de prohibir los gatos en los funerales pues se cree que si el gato salta sobre el ataúd el cuerpo podría levantarse.

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