¡Llega el frío! Descubre las enfermedades más comunes del otoño y cómo prevenirlas

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¿Cómo prevenir las típicas enfermedades de otoño?

 

El cambio de estación que implica la llegada del otoño, y la consecuente bajada de temperaturas, llevan consigo la aparición de diversas enfermedades propias de esta época del año. Merece la pena conocerlas para que podamos aprender a prevenirlas.

El resfriado y la gripe

Cuando el calor del verano deja paso a las temperaturas más frescas propias del otoño, nuestras defensas se debilitan lo bastante como para que nos resulte muy fácil coger un resfriado. Evitar este trastorno pasa por evitar las corrientes de aire y los cambios bruscos de temperatura, así como por tener una buena higiene que nos evite contagios. De esta manera, evitaremos los típicos estornudos, la nariz taponada y el molesto dolor de garganta que se asocia a los resfriados.

La gripe nos afecta durante una semana y presenta síntomas muy claros, como una fiebre elevada, escalofríos, sensación de cansancio y dolor muscular. Al ser una enfermedad vírica podemos hacer poca cosa, visitar al médico y  tomar analgésicos para aliviar los síntomas.  La vacunación es el mejor método preventivo para la gripe.

Otras enfermedades respiratorias

La rinitis alérgica también es propia de los meses de otoño. Sus síntomas son muy parecidos a los del resfriado, aunque incluyen picores de garganta, nariz y ojos. Es recomendable acudir al especialista para que determine la causa de la alergia y recete el antihistamínico adecuado para cada caso.

Por otra parte, y relacionada con el resfriado común, puede aparecer la sinusitis. Se trata de una enfermedad inflamatoria que puede provocar importante dolor en alguna zona de la cabeza, y que también cursa con fiebre, tos y mocos amarillentos o verdosos.

Finalmente, y aunque no es una enfermedad por sí misma, no podemos dejar de mencionar la tos, un síntoma habitual de resfriados y gripe que acaba convirtiéndose en un problema si no se ataja a tiempo. La tos seca o irritativa no tiene secreciones y provoca dolor de garganta, mientras que la tos con mucosidad acaba irritando las vías respiratorias. Beber mucha agua nos ayudará a controlar la acumulación de secreciones.

 

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