¿Las mascotas pueden ser herederas en España?

¿Te ha gustado este artículo?
Puntuación: 0 basado en 0 valoraciones

¿Cómo proteger a nuestras mascotas en el testamento?

 

¿Tienes una mascota a la que quieres como un miembro más de tu familia? ¿Te gustaría saber que está protegida durante toda su vida, aunque fallezcas? Muchas personas se plantean dejar su herencia a su mascota, ya sea por asegurar su futuro o por problemas familiares, pero ¿es una opción legal en España?

¿Qué dice la ley?

En principio, los deseos de la persona fallecida deben respetarse siempre. Esto no implica que debamos tener en cuenta  si su decisión cumple con los preceptos legales del estado español.

La ley española no permite que un animal pueda ser heredero directo de un patrimonio, pero esto no implica que deba quedar desprotegido a la  muerte de su dueño.

Si tenemos un animal y queremos acordarnos de él  en nuestro testamento, podemos consultar al notario las distintas figuras jurídicas a las que podemos recurrir para cumplir nuestro deseo.

Opciones legales para proteger a una mascota

Una de las opciones más prácticas para asegurarnos de que nuestra mascota tendrá una buena calidad de vida después de nuestro fallecimiento es instituir un heredero que recibirá el patrimonio bajo la condición de cuidar el animal. Para estar seguros de que esto sucede, podemos instituir un albacea que controle el cumplimiento de las condiciones.

Asimismo, la creación de una fundación para el cuidado de nuestra mascota es otra de las mejores opciones jurídicas para asegurarnos de su cuidado. En el testamento podemos especificar sus normas de funcionamiento con detalle.

Los herederos reales

Sea cual sea la figura jurídica que elijamos para proteger a nuestra mascota en el testamento, esto no obvia la obligación de instituir como herederos a las personas físicas o jurídicas que deseemos. Igualmente, los herederos forzosos designados por ley – es decir, los padres o hijos – seguirán manteniendo su derecho a recibir la legítima por derecho propio.

En otras palabras, nuestra mascota no podrá ser la heredera de nuestro patrimonio, que deberá recaer  en manos de personas allegadas o las organizaciones que deseemos. Esto no implica que no podamos proteger al animal con el que compartimos nuestra vida con disposiciones testamentarias concretas.

Suscríbete a nuestra newsletter

¿Quieres recibir más consejos y novedades en tu email?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *