Mindful eating: ¿por qué debes optar por la alimentación consciente olvidarte de las dietas?

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El mindful eating está marcando tendencia. Cada vez más personas deciden optar por esta alternativa a las dietas convencionales, que utiliza el concepto de la atención plena para ayudarte a llevar una alimentación más sana y consciente.

Si estás cansado de probar una dieta tras otra, es posible que el mindful eating sea el método ideal para ti. En este post hablaremos de los beneficios de la alimentación consciente, y veremos por qué es un método más sano y seguro que cualquier “dieta milagro”.

Qué es el mindful eating o alimentación consciente

El mindful eating se basa en el concepto de mindfulness o “atención plena”. Esta idea es uno de los aspectos esenciales de la meditación, y consiste en adquirir conciencia de lo que nos rodea para vivir el presente de forma plena. A través de técnicas de meditación, la atención plena nos permite dedicar toda nuestra atención a nuestro entorno.

Pero no te preocupes, para pasarte a la alimentación consciente no es necesario de desayunes sentado en el suelo de la cocina adoptando la posición del loto. El mindul eating es, sencillamente, la unión entre el mindfulness y la alimentación.

Se trata, en definitiva, de comer prestando atención a lo que se come. No de una manera casi automática delante del ordenador o viendo la televisión sino degustando los alimentos, prestando atención a la textura, etc. Tu plena atención debe estar fijada en la comida.

La clave está en establecer una relación más sana con la comida. Su objetivo es tomar conciencia de lo que comemos y escuchar a nuestro cuerpo para darle el alimento que necesita. De esa manera, podemos darnos cuenta de nuestros hábitos alimenticios y cambiarlos a mejor.

Como ves, el mindful eating está muy lejos de las dietas convencionales. En lugar de limitar el tipo de alimentos que consumimos, se centra en llegar al autoconocimiento y entender las razones por las que comemos. Cambiándonos a nosotros mismos, conseguimos llevar una vida más sana sin imponernos reglas estrictas.

La industria de las dietas y sus peligros

La alimentación consciente es una buena manera de cuidar la salud sin recurrir a una dieta. Desde luego, no todas las dietas son malas, pero el mercado está lleno de “dietas milagro” que prometen un cambio físico radical demasiado bonito para ser cierto. Los métodos de adelgazamiento se han convertido en una verdadera industria: a menudo el objetivo detrás de ellos no es ayudar a mejorar nuestra nutrición, sino vender productos que no funcionan.

La industria de las dietas no es sólo peligrosa para nuestro bolsillo, sino que también lo es para nuestra salud. En muchas ocasiones, una de estas dietas nos puede hacer perder peso al principio, y eso nos lleva a creer que funciona. Sin embargo, no es lo mismo estar a régimen que alimentarse bien: las dietas milagro tienen muchas menos calorías de las necesarias, así que lo que perdemos es masa muscular imprescindible para una buena salud. Por no hablar de los micronutrientes y macronutrientes esenciales que dejamos de consumir, lo cual nos puede llevar a sufrir desnutrición y causar problemas graves de salud.

El problema se agrava incluso más al pasar el tiempo. Después de unas semanas a régimen, el cuerpo se acostumbra a funcionar con menos alimento, lo que nos obliga a reducir incluso más la ingesta de calorías para seguir perdiendo peso. Eso hace más fácil perder la motivación y caer en el efecto rebote: volvemos a comer más y el cuerpo recupera el peso incluso más rápido.

En resumen, hay que tener muchísimo cuidado con las dietas milagro. Por supuesto, eso no significa que consejos como reducir el consumo de azúcar o mejorar la dieta mediterránea reduciendo el consumo de carne sean falsos, pero no hay una dieta que funcione para todo el mundo. La alimentación saludable se basa en conocer las necesidades de nuestro propio cuerpo y adquirir mejores hábitos que podamos mantener. Y para conseguirlo, el mindful eating se puede convertir en tu mejor aliado.

¿En qué consiste? 4 ejercicios del mindful eating

La alimentación consciente se basa en una serie de prácticas que tenemos que realizar mientras comemos. Todos los ejercicios de mindful eating tienen en común las siguientes cuatro claves:

Escuchar al cuerpo

El mindful eating es una herramienta para conocerte mejor a ti mismo. Uno de los aspectos más importantes de practicarlo consiste en identificar el tipo de hambre que tenemos. No siempre comemos por hambre estomacal. También existe el hambre mental, por la que nos obligamos a comer por costumbre o por el horario. Tampoco debemos olvidar el hambre de corazón: muchas veces comemos para llenar un vacío emocional o calmar nuestros nervios.

A través de la alimentación consciente, aprenderás a no comer si no tienes hambre. Además, a menudo no dejamos de comer hasta que nos sentimos llenos e hinchados: prestar atención a tu estómago también te ayudará a comer menos y nutrirte sólo de lo que necesitas.

Sin distracciones

¿Cuántas veces al día comes sentado delante de un televisor o consultas el móvil? Las distracciones nos impiden tomar conciencia de nuestra alimentación, y sobre todo de cuánto estamos comiendo. Un ambiente ruidoso también conduce a comer mal y en exceso.

El mindful eating se practica alejándose de las distracciones habituales, escogiendo un lugar tranquilo y sentándose a una mesa en lugar de comer por la calle. Eso nos permite concentrarnos en el plato que tenemos delante y disfrutar de lo que estamos haciendo.

Sin prisa

El ritmo de vida actual ha convertido la alimentación en un trámite. Con mucha frecuencia comemos como si fuera una pérdida de tiempo, y nos damos prisa para acabar. Eso nos lleva a despreocuparnos de nuestra dieta y de si tenemos hambre de verdad o no.

Dedicarse a la alimentación consciente se basa en tomarse las cosas con calma. Es importante cerrar los ojos, respirar y preguntarnos por qué tenemos hambre, y tomarse el tiempo para entender qué nos lleva a comer en ese momento.

Disfrutar de cada bocado

Todas las anteriores claves pueden parecer normas difíciles de adquirir, pero hacen que disfrutemos más de nuestra alimentación. El mindful eating es, sobre todo, un estilo de vida por el que nos damos cuenta del placer de comer. Por eso no hay restricciones dietéticas: lo importante es darle a tu cuerpo lo que necesita y comer de forma responsable y variada.

¿Cómo iniciarse en el mindful eating?

Iniciarse en la alimentación consciente es más sencillo que cualquier dieta. No tienes que empezar eliminando comidas que te gusten: en cuanto cobres conciencia de lo que le sienta bien a tu cuerpo, comerás mejor sin darte cuenta.

Lo único que necesitas para empezar a practicar el mindful eating es un cambio de actitud. Te será muy fácil adquirir el hábito si sigues los siguientes consejos:

  • Comer en un lugar tranquilo: Escoge un sitio con ruidos y distracciones y conviértelo en tu espacio para comer. Eso te permitirá concentrarte en tus sensaciones y disfrutar de la comida.
  • Cuidar la presentación: Además del hambre mental y la del corazón, también existe el hambre visual. Comemos por los ojos, así que asegúrate de disfrutar también del aspecto de tus platos.
  • Masticar lentamente: Cuando masticas más despacio, el cerebro tiene más tiempo para detectar que estás saciado. Eso te hará comer menos, y además tendrás tiempo para gozar de la comida.
  • Medir bien las raciones: Comer porciones demasiado pequeñas nos lleva a repetir, y poner platos demasiado grandes nos hace comer rápido y en exceso. Escucha a tu cuerpo para averiguar cuánto necesitas comer realmente, y no te atiborres solo porque queda comida en tu plato.
  • No usar los dedos: Los cubiertos o palillos te ayudarán a comer más lentamente. Además, es recomendable que los dejes en la mesa mientras estás masticando; así no estarás atrapado en el ciclo de comer y preparar el siguiente bocado.

Cuida tu salud con la alimentación consciente

Si estás acostumbrado a comer rápido y mal, quizás piensas que la alimentación consciente no es para ti. Nada más lejos de la realidad: pronto te darás cuenta de sus beneficios y empezarás a comer mejor y disfrutar más que antes.

Por supuesto, eso no significa que debas comer lo que quieras sin reflexionar: lo más importante es que te des cuenta de las malas conductas que asocias a la comida. En cuanto aprendas a entender lo que tu cuerpo te pide, comenzarás a incorporar alimentos probióticos, fruta y verdura.

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