Tipos de incapacidad permanente: ¿total, absoluta o parcial?

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Tipos de incapacidad
  • Existen varios tipos de incapacidad permanente: total, absoluta o parcial
  • La incapacidad laboral se divide en temporal, parcial, permanente y gran invalidez
  • Cuando se trata de accidentes o enfermedades laborales, el trabajador tiene pensiones públicas más altas
Última actualización: 25-06-2020

Independientemente de las tareas que desarrollemos, todos los trabajadores estamos expuestos a sufrir un accidente o enfermedad y quedar incapacitados. Además, otras causas ajenas al puesto de trabajo también pueden dar lugar a distintos tipos de incapacidad laboral. Los repasamos en este post para disipar tus posibles dudas.

Accidentes laborales: riesgos y accidentes del día a día

Trabajar de cajero en un supermercado, en una fábrica, recolectando fruta o en la silla de una oficina tiene sus riesgos. Tu rutina diaria puede estar llena de riesgos y posibles accidentes en su desarrollo.

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Cuidado ante cualquier enfermedad, lesión o incapacidad temporal que puedas tener en tu día a día.

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Presta atención al siguiente punto para conocer los diferentes tipos de incapacidad laboral a los que podrías enfrentarte.

Tipos de incapacidad laboral

Tanto los riesgos de tu puesto de trabajo, como una enfermedad común o accidente, podrían llevarte a una incapacidad de distinta índole, te las describimos a continuación:

La pensión será siempre menor a tu salario: como máximo un 75% de la base reguladora.

  1. Incapacidad temporal

    La incapacidad temporal es aquella que te impide trabajar temporalmente. Legalmente, pueden reconocerte este tipo de incapacidad temporal, ya se trate de una enfermedad común, profesional o cualquier tipo de accidente, ya sea o no de trabajo.

    Cuando sufrimos una incapacidad temporal, es muy beneficioso contar con un seguro de incapacidad temporal que te respalde económicamente hasta recuperarte, ya que la pensión pública siempre es menor que tu salario, un 75% de la base reguladora como máximo. Veamos algunos casos:

    • Enfermedades mentales

      Las personas que trabajan de cara al público pueden estar sometidas a mucha presión. La ansiedad y la depresión son enfermedades que podrías padecer si en tu día a día tienes que atender a un gran número de reclamaciones o resolver gran cantidad de incidencias en los clientes. Por ejemplo, una baja por depresión suele ser temporal porque incapacita a trabajador durante un tiempo determinado.

    • Lesiones por caídas

      Los comercios pueden estar repletos de objetos que, en determinadas ocasiones, suponen un obstáculo, como en situaciones en las que hay cambios de mobiliario o de llegada de grandes pedidos. En estas circunstancias, puedes tener más riesgo de tropezar, caerte y sufrir un esguince o una rotura de hueso que te incapacite temporalmente, por ejemplo.

  2. Incapacidad parcial

    Este tipo de incapacidad te impide realizar las funciones de tu profesión habitual y además te supone un descenso del rendimiento normal para la misma a partir del 33%. La pensión de la Seguridad Social en este caso puede alcanzar un máximo del 75% de la base reguladora.

    Ejemplos de incapacidad parcial

    Cuando hablamos de incapacidad parcial, significa que nunca más podremos desempeñar las tareas que solíamos desarrollar anteriormente a pleno rendimiento. El médico es la persona que certifica que tenemos un descenso del rendimiento del 33%, habitualmente tras haber pasado por una baja temporal. Estas son algunos tipos de accidentes que podrían causar una incapacidad parcial.

    • Cortes y amputaciones

      Si en tu trabajo tienes que usar tijeras, cúters, cuchillos u otras herramientas cortantes de manera habitual, corres el riesgo de sufrir un corte o incluso la amputación de algún miembro con mayor facilidad. Por ejemplo, si trabajas en un taller de costura cortando patrones, podrías sufrir daños en un tendón de la mano que podrían impedirte seguir trabajando con el mismo rendimiento.

    • Enfermedades de la vista

      Si tienes que pasar muchas horas delante de pantallas para desarrollar tus tareas, corres el riesgo de sufrir enfermedades visuales o de empeorar tu visión. La miopía, el astigmatismo o la vista cansada son algunos problemas ligados al uso prolongado de pantallas. Una enfermedad de la vista grave, podría dar lugar a una incapacidad parcial.

  3. Incapacidad permanente

    La incapacidad o invalidez permanente es aquella que te impide trabajar de manera definitiva. Hay dos clases de incapacidad permanente según las tareas que te impida realizar:

    • Incapacidad permanente total

      La incapacidad o invalidez permanente total significa que no puedes realizar ninguna tarea de las que requieren tu profesión habitual pero sí eres capaz de desarrollar otros trabajos. La pensión de invalidez es del 55% y puede ascender al 75% de la base reguladora si se trata de Incapacidad Permanente Total Cualificada.

    • Incapacidad permanente absoluta

      Si te impide realizar cualquier profesión u oficio, entonces hablamos de una incapacidad permanente absoluta. En este supuesto, la pensión que te aporta la Seguridad Social alcanza el 100% de la base reguladora. Entran en esta categoría los casos más extremos, donde el afectado queda totalmente incapacitado.

    Ejemplos y diferencias entre la incapacidad permanente total y la permanente absoluta

    Tal como hemos visto, la principal diferencia entre la incapacidad permanente total y la absoluta es que en el primer caso podríamos trabajar desarrollando otras tareas distintas a las habituales, mientras que, si sufrimos una incapacidad permanente absoluta, no podremos trabajar en ningún otra profesión u oficio. Veamos algunos ejemplos para entender las diferencias.

    • Lesiones por levantamiento de carga

      Si habitualmente levantas cajas cargadas de género, materia prima, herramientas u otros elementos, corres el riesgo de sufrir lesiones principalmente en la espalda como distensiones musculares y contracturas. Por ejemplo, podrías sufrir una hernia discal que impida que puedas seguir levantando peso a lo largo de toda tu vida. En cambio, podrías desarrollar otras labores, dependiendo del grado de tu lesión, como las relacionadas con la enseñanza o la conducción de transportes. Hablaríamos de una incapacidad permanente total.

    • Intoxicaciones

      En caso de trabajar manipulando sustancias tóxicas como pegamento, pintura o detergente, estás expuesto ante posibles inhalaciones y contacto con la piel que pueden perjudicar seriamente tu salud. Por ejemplo, tu capacidad pulmonar podría verse afectada para siempre, impidiéndote volver a trabajar en contacto con las sustancias que manipulabas habitualmente. En cambio, podrías desarrollar otras profesiones, así que igualmente sería una incapacidad permanente total.

    • Quemaduras

      En cualquier recinto de trabajo existe el riesgo de incendio, que puede ser leve o perjudicar a todo el edificio. En consecuencia, siempre hay posibilidad de sufrir una quemadura por distintas causas: un cortocircuito, un descuido en una cocina o simplemente una colilla mal apagada. Por ejemplo, las secuelas de unas quemaduras graves en las manos y en la cara podrían incapacitarte para desarrollar cualquier puesto de trabajo. En este caso, hablaríamos de una incapacidad permanente absoluta.

  4. Gran invalidez

    La gran invalidez es un caso muy especial. El trabajador no solo no podrá ejercer jamás ningún tipo de profesión, sino que además precisa ayuda de otra persona para desarrollar tareas básicas de su vida como desplazarse, comer o asearse. La pensión pública en este caso es superior al 100% de la base reguladora, ya que se tiene en cuenta la remuneración que necesita la persona que atiende al afectado.

    Ejemplos de gran invalidez

    La gran invalidez es la incapacidad más grave que existe. Veamos algunos casos:

    • Enfermedades degenerativas

      Las enfermedades degenerativas como la esclerosis múltiple, el azheimer o el parkinson pueden incapacitar completamente a la persona para trabajar en sus fases más avanzadas y además limitar sus movimientos para el desarrollo de las tareas cotidianas.

    • Traumatismos craneoencefálicos

      Un traumatismo en la cabeza, independientemente de la causa, podría ocasionar situaciones tan graves como dificultad severa para mover las extremidades de tal forma que ni siquiera podamos realizar actividades cotidianas.

Conclusiones

Todo empleado debería conocer los riesgos que tiene su puesto de trabajo para prevenir accidentes y enfermedades asociados. Estos podrían provocarnos diferentes tipos de incapacidad laboral. Por otra parte, sufrir un accidente realizando cualquier otra clase de actividad o bien una enfermedad común son circunstancias que también podrían convertirse en motivo de invalidez de distinto grado.

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Habitualmente, cuando se trata de accidentes o enfermedades laborales, el trabajador tiene pensiones públicas más altas. Sin embargo, en cualquier caso, no suele ser suficiente, por lo que contar con un seguro que te respalde económicamente es fundamental para permitirte un bienestar material lo más parecido posible al que disfrutabas antes del percance.

2 comentarios

  1. Me gustaría saber que porcentaje me tocaría de la incapacidad permanente soy una persona que estoy incapacitada por dos años y ya casi se cumple ese tiempo y me gustaría saber cuánto es el porcentaje en mi caso

    1. Hola, Víctor:

      Muchas gracias por comentar en nuestro blog pero, lamentablemente, no podemos dar respuesta a tu pregunta. Te recomendamos que realices la consulta a la Seguridad Social. Ellos te facilitarán toda la informacíón que necesites.

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