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Congestión nasal en el embarazo

Congestión nasal en el embarazo: consejos para aliviarla

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La congestión nasal en el embarazo es un síntoma relativamente frecuente en algún momento de la gestación. Las causas son puramente fisiológicas y, siempre que consultes a tu médico para evitar complicaciones, no representa ningún riesgo para el bebé. En este post te contamos los motivos de la congestión nasal en el embarazo y qué puedes hacer para aliviar sus síntomas. 

Congestión nasal en el embarazo: causas

Parece que los cambios hormonales son la causa de la congestión nasal en el embarazo, aunque esto no se ha determinado con seguridad. Durante el embarazo, la placenta produce gran cantidad de estrógeno, lo que agudiza la producción de mucosidad, pudiendo volverlo más espeso o muy líquido. 

Además, ese mismo estrógeno y el aumento del volumen sanguíneo y dilatación de los vasos sanguíneos, pueden provocar que la mucosa nasal se inflame, dificultando la respiración. Pero también puede suceder que la mucosa se vuelva más delgada, provocando un moqueo constante. 

Todo ello puede acabar desembocando en la congestión nasal en el embarazo, también llamada rinitis del embarazo o rinitis gestacional, que afecta al 20% de las embarazadas. 

Algunas personas refieren la congestión nasal en el embarazo como uno de los primeros síntomas de la gestación, que puede alargarse unas seis semanas, aunque también puede manifestarse hasta el tercer trimestre. Aun así, la congestión nasal en el embarazo es más frecuente durante el primer trimestre

¿Cómo diferenciar la congestión nasal en el embarazo de algo más grave?

Lo principal para diferenciar la congestión nasal en el embarazo de un resfriado, una gripe, o una reacción alérgica, es prestar atención a los síntomas y, siempre, ante cualquier duda, consultar al médico. 

Los síntomas de la congestión nasal en el embarazo son: 

  • Congestión y picazón nasal
  • “Moqueo”
  • Estornudos
  • Tos
  • Dolor de cabeza
  • Alteraciones de la calidad del sueño (debido la congestión nasal)

Si, en cambio, se trata de una gripe, a los anteriores síntomas se les añadirían los siguientes:

  • Fiebre
  • Dolor de garganta
  • Inflamación de ganglios
  • Malestar general  

En caso de alergia, la sintomatología incluiría: 

  • Picazón en los ojos o la nariz 
  • Estornudos constantes

Recuerda que durante el embarazo las alergias pueden empeorar, o incluso aparecer algunas nuevas. 

Es fundamental que, ante cualquier duda sobre tus síntomas, consultes a tu médico habitual, ya que, además, el embarazo es un factor de riesgo para el asma asociado y predispone a la aparición de sinusitis.  

¿Es grave la congestión nasal en el embarazo?

La congestión nasal en el embarazo no supone ningún peligro para el bebé ni afecta al desarrollo del embarazo. 

Es una molestia para la madre, por la sensación de nariz tapada y porque a la fatiga propia del primer trimestre puede añadirse el cansancio derivado de la falta de sueño que provoca la congestión.  

Eso sí, si notas que la fatiga aumenta o que te falta el aire o sientes dificultad respiratoria, consulta a tu médico. 

¿Cómo se trata la congestión nasal en el embarazo?

Es muy importante que, ante los síntomas de las congestion nasal en el embarazo, no te automediques. Si los síntomas son leves, aplica los consejos que encontrarás a continuación, y si tienes dudas sobre si podría tratarse de algo más, consulta siempre a tu médico antes de tomar cualquier medicamento. 

Estos son los consejos que puedes seguir para reducir las molestias de la congestión nasal en el embarazo:

  • Evita el tabaco.
  • Evita ambientes muy secos.
  • Utiliza un humidificador, o coloca recipientes con agua, para evitar que el ambiente sea excesivamente seco. Limpia el humidificador al menos una vez a la semana, pues estos aparatos suelen acumular gérmenes.
  • Bebe abundante líquido, preferiblemente agua o zumo natural.
  • No abuses de las bebidas azucaradas o con cafeína.
  • Realiza baños con soluciones salinas. Ayudan a lubricar la mucosa nasal, lo que facilita la respiración.
  • Aprovecha la ducha para darte baños de vapor. Así humedecerás los conductos nasales.
  • Si te duele o te pica la garganta, haz gárgaras con agua salada templada.
  • Ante fiebre esporádica, date una ducha o baño tibio, toma bebidas frías y no te abrigues demasiado. Debes bajar la temperatura de manera natural. La fiebre superior a los 40 grados, o a los 38 durante más de un día, puede producir daños en el embarazo. Acude al médico.
  • Eleva un poco la zona del cabecero de cama. 
  • Suénate muy suavemente, pues las mucosas inflamadas y resecas sangran fácilmente. 

Los sprays nasales descongestionantes de acción rápida están contraindicados en el embarazo, pues tienen una acción vasoconstrictora, es decir, provocan una contracción de los vasos sanguíneos, que podría obstaculizar el acceso de sangre a la placenta.

En cuanto a los antihistamínicos como alivio para la congestión nasal en el embarazo, debes consultar siempre a tu médico antes de tomarlos.  

La congestión nasal en el embarazo es una molestia pero no supone ningún riesgo para el bebé, y aplicando estos consejos aliviarás un poco sus inconvenientes. Recuerda que es importante tener paciencia y que, siempre controlando los síntomas para que no vayan a más, puedes estar tranquila sabiendo que pasará. 

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